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LOS PERJUICIOS DEL HUMO
Desde
que Rodrigo de Jerez viera fumar a los indígenas americanos,
en noviembre de 1492, hasta hoy, ha corrido mucha tinta acerca
del tabaco, Nicotiana tabacum, que llegó a Europa en
el segundo viaje de Colón. Jacobo I de Inglaterra en
el siglo XVII persiguió el hábito de fumar en
pipa. Hoy las prohibiciones contra el tabaco, persiguen defender
al fumador pasivo y proteger al activo de la dependencia física,
psicológica y social que produce.
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Un veneno permitido El tabaquismo
es para la OMS una enfermedad adictiva crónica, la primera
causa evitable de muerte en los países desarrollados.
El tabaco perjudica tanto a los doce millones de españoles
que lo consumen, como a los que soportan su humo. Negar la
evidencia de su relación con el cáncer de pulmón,
lengua, cavidad oral, laringe, faringe, labio, páncreas,
hígado, estómago, riñon, cérvix uterino,
esófago, vejiga, o con la bronquitis crónica, enfisema
pulmonar, cardiopatía coronaria, enfermedades cerebrovasculares...,
y con problemas en el feto o el recién nacido, el agravamiento
de gastritis y úlceras pépticas,... es un intento
vano de esconder la cabeza, de un voluntario e irresponsable "no
querer saber". |
| No sólo se debe, sino
que se puede dejar de fumar Diez años después
de dejar el tabaco, el riesgo de cáncer o cardiopatía
coronaria se iguala al de los no fumadores. Nunca es tarde
para dejarlo, pero es mejor hacerlo cuanto antes. Hay que desearlo,
pensar que es posible, elegir una fecha, hacerse una "lista
de razones", y tener apoyo médico y psicológico,
de familiares y amigos. Ayudará el retirar los objetos
que recuerden el tabaco, mantener las manos ocupadas, meter
en una hucha lo que se ahorre en tabaco, masticar chicle sin
azúcar, practicar deporte, consumir una dieta rica en
vitamina C y B (frutas, verduras) y, cuando se tengan deseos
de fumar, caminar, tomar agua o zumos. Existe también
la terapia sustitutiva con parches transdérmicos o spray
de nicotina, o con bupropion, pero estos tratamientos se aplicarán
por prescripción médica. En cierta ocasión,
un médico le dijo a su paciente: "¿sabe
usted que el tabaco le va matando lentamente?" El interpelado
respondió: "tanto mejor, no tengo ninguna prisa
en morir". No juguemos con este veneno. Es bueno bromear,
pero los chistes huelgan cuando hemos visto fallecer a tantos
a consecuencia de esta plaga moderna. Al plantearnos dejar
el tabaco no pensemos sólo en los males que vamos a
evitar, sino en lo bien que nos vamos a encontrar. |
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